La ganadería extensiva no sólo produce alimentos sanos, locales y sostenibles, sino que además tiene un papel clave en el mantenimiento de los ecosistemas biodiversos. Algunos hábitats, como los prados de siega, dependen directamente de la ganadería. El incremento de visitantes en los espacios naturales, a menudo con perros desatados, puede generar molestias al ganado y a los rebaños y provocar daños y accidentes.
Problemas que puede ocasionar
Llevar al perro desatado es una de las mayores problemáticas al visitar espacios con presencia de ganado. Además, algunos animales, como las ovejas, se asustan fácilmente ante la presencia de perros y su huida puede llegar a provocar la muerte de algunos animales y también otros accidentes.
Los animales pueden reaccionar de forma brusca ante algunos de nuestros comportamientos, como por ejemplo, acercarnos bruscamente, intentar asustarlos o tocarlos, lo que puede dar lugar a accidentes y daños personales.
Buenas prácticas
En muchos espacios naturales, encontraremos rebaños durante nuestra visita. Disfrutemos de la montaña respetando las actividades que se llevan a cabo:
Lleva a tus perros atados y evita acercarte a los animales, tanto al ganado como a los perros que lo pueden acompañar.
No toques a los animales, ni tampoco a las crías, las madres a buen seguro que están cerca vigilándolas.
No des de comer al ganado.
Ignora a los perros de trabajo (ya sean guardianes de rebaño o pastores), mantén la distancia, no te acerques y sigue tu camino con una actitud tranquila.
Evita llevar bolsas en las manos, a menudo los animales están acostumbrados a que el ganadero les traiga así la sal y pueden reaccionar con demasiado interés.
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