En los espacios naturales,
equilibrio natural.

Cataluña, un territorio rico en paisajes

En Cataluña, en pocos quilómetros podemos pasar de un paisaje de prado de alta montaña a un acantilado cerca del mar, pasando por riscos, volcanes, estanques, ríos o bosques. Cada uno de estos paisajes es el hogar de un grupo de especies de fauna y flora muy especiales y diferentes en cada lugar. Cada uno de estos paisajes es el hogar de un grupo de especies de fauna y flora muy especiales y diferentes en cada sitio.

Cataluña, un territorio rico en paisajes

En Cataluña, en pocos kilómetros podemos pasar de un paisaje de prado de alta montaña a un acantilado junto al mar, pasando por riscos, volcanes, estanques, ríos o bosques. Cada uno de estos paisajes es el hogar de un grupo de especies de fauna y flora muy especiales y diferentes en cada sitio.

Pozas y lagos

Las aguas continentales tienen formas muy diversas: ríos, lagos, humedales, albercas, estanques de alta montaña o turberas. Todos ellos son espacios muy sensibles a la vez que imprescindibles para un gran número de animales. Los anfibios, como el sapo partero o la salamandra, ponen allí sus huevos. Las aves, como el martín pescador, encuentran allí su alimento. Y muchos otros animales, como la nutria o la tortuga de estanque, se refugian y se reproducen en las zonas húmedas.

Mar y playa

En los 580 km de costa, encontramos ambientes muy variados: playas, dunas, acantilados y marismas que se extienden mar adentro con fondos rocosos, guijarros, arenales o de barros. El Mediterráneo es un mar muy rico y en las aguas que bañan Cataluña podemos observar una gran diversidad de fauna y flora. En la costa, entre la arena o en las rocas, veremos especies únicas como el cormorán, la lagartija colirroja o el palmito. Y si nos zambullimos en el agua, podremos nadar entre coral rojo, posidonia y decenas de peces diferentes.

Bosque y montaña

Vivimos en un territorio de bosques. El 63,8% de la superfície de Cataluña son espacios forestales que nos hablan de la historia humana que los ha atravesado. A lo largo del territorio, encontramos bosques jóvenes y bosques maduros muy variados, que elaboran un mosaico de pinos, encinas, hayas y robles. Cuando paseamos por el bosque o cruzamos los prados de montaña, si vamos atentos con los cinco sentidos podremos ver cómo nos sobrevuela un quebrantahuesos o un milano, como salta un corzo o braman los ciervos y, de noche, escuchar como croan las ranas o el canto de un búho.

Mar y playa

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