En el Parque del Garraf, la roca calcárea ha creado un paisaje exótico, rico en formas kársticas –simas, dolinas y lapiaces– y con una vegetación propia, cuya especie más conocida es el palmito. Las barracas de viña y los muros de piedra seca se camuflan entre la piedra blanca y rodean antiguas masías y algunas de las pequeñas poblaciones que se encuentran en el interior del parque. Descúbrelo haciendo senderismo o en bicicleta por sus itinerarios.
Se recomienda consultar la información y los avisos antes de visitar el espacio natural.
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